¡Hola!
Este mensaje es para anunciar que el curso que viene ya no voy a ofrecer clases regulares de Yoga en Valladolid.
Mi familia se traslada un poco más al sur. No mucho, estaremos en la zona Oeste de la Comunidad de Madrid, por si queréis venir a vernos. Hay una escuelita que nos encanta para Olmo, pueblos agradables, muchas encinas y rocas de granito, menos distancia al trabajo de Rosa, y una red de gente bonita con los que conectar.
Yo voy a descansar un poco (no creo que del todo) de enseñar Yoga.
Siempre he ido cambiando lo que compartía a medida que aprendía más. Y que enseñaba. Soy del tipo de profesores que donde más aprenden es dando clase. Pero los últimos años mi práctica y enseñanza primero han entrado en crisis (fruto de mis lecturas e investigaciones en la historia del yoga y como fenómeno global moderno) y luego evolucionado mucho a medida que iba saliendo de esa crisis, camino en el que aún me encuentro.
Creo que distanciarme de la parte profesional de ser profesor de Yoga me hace falta ahora. Eso, y poner más atención en mi práctica personal, espero que permita que los aprendizajes se asienten, las dudas se reduzcan y mi visión y vivencia del Yoga se asienten y consoliden, para compartirlo con más claridad y nuevo entusiasmo.
Aprovecharé también para cultivar mi faceta artística, que ha estado pacientemente esperando turno los años de coordinar Nadanta. El teatro y la música quieren más espacio en mi vida y se lo voy a dar. Inevitablemente en mí por mi recorrido e intereses, desde una perspectiva trascendente y transformadora, de lo sutil y de lo concreto.
Y por supuesto disfrutar de mi familia en un nuevo viaje vital.
Si has venido a clase, gracias por tu presencia en estos años. Tu confianza en mí como profesor ha sido un estímulo imprescindible en este transitar por el Yoga y por mi vida. He podido sostener la enseñanza siempre porque seguía viendo que las personas que venían a clase no sólo salían mejor de lo que entraban, sino que a menudo iban haciendo transformaciones en sus vidas que en parte cogían fuerza en las clases. También quiero decirte que si eso ha sucedido el 98% del crédito es totalmente tuyo. Y el resto, de factores varios. Uno de los cuales: que elegiste mis clases como lugar para encontrarte un poco más contigo y quizás quererte un rato. Ese menos del 1% de la responsabilidad de tu evolución ha sido sin embargo un gran porcentaje de la mía. Si tú has aprendido algo conmigo, te aseguro que yo he aprendido más aún estando contigo.
Así que gracias, muchas gracias, por tu confianza, presencia y simpatía, durante este tiempo. Por las risas, los suspiros y bostezos, las lágrimas, la ansiedad y la calma.
Seguiré viniendo por Valladolid porque aquí tengo amigas y familia entrañables. Quizás, quizás de vez en cuando proponga algo: un viaje de sonido, un taller, una meditación, o algo de teatro, ¡o poesía! quizás. Te avisaré y estaré encantado de contar con tu presencia. Y por supuesto de encontrarte por la calle y abrazarte, y de saber de ti por el medio que prefieras.
Gracias. Que seas feliz.
Jorge Nadanta