Cae el sol…

Llegamos al solsticio de invierno, la medianoche del año solar, el momento de mayor oscuridad en el hemisferio norte. En algunos lugares, más al norte, llega a ser noche completa las 24 horas…

Como después de una nevada, es un momento en que parece que toda la naturaleza contenga el aliento para después, lentamente, comenzar a respirar de nuevo.

Silencio y oscuridad… Son cualidades de la noche, y de la muerte.

En las antiguas culturas agrícolas la caída del sol era literal simbólicamente: era el momento de la muerte y enterramiento del dios, de su vuelta a la madre diosa, para renacer y florecer en primavera. Las cosechas recogidas, la tierra descansando…

Para los nómadas cazadores y recolectores aún más antiguos también era un momento complicado del año, con muchos animales emigrados o hibernando. Un momento para refugiarse y aguardar, esperando que las reservas recogidas en el otoño se alargasen hasta la primavera… la muerte estaba muy presente, convivía con la cotidianidad.

También la fecha del 31 de Octubre, la noche de difuntos, el anterior hito en este recorrido, recoge el simbolismo de la muerte,en forma de apertura de la frontera entre los mundos de vivos y muertos. Este trayecto desde el 1 de Noviembre al solsticio es en la naturaleza el momento de preparar la madriguera, de entrar al letargo, a las raíces donde se guarda la savia. Simbólicamente es el momento de la muerte necesaria para la renovación de la vida.

Si escuchamos el susurro de la naturaleza que nos rodea y que somos podemos encontrar dentro de nosotr@s, de nuestros huesos y tejidos, la sutil pero clara demanda de un ritmo más pausado, más lento, una progresión hacia la pausa. Y reconoceremos en nuestra atención un volverse hacia dentro insistente y tenaz.

Podemos ignorarlo. Tenemos esa capacidad. Quizás lleguemos a la excitación de la primavera sin consciencia del cansancio, del agotamiento que probablemente arrastramos por debajo de nuestra actividad frenética y quizás esa agitación nos permita, como un café extra seguir un poco más.

Puede que el cuerpo, como un niño con sueño, busque su manera de decir que ha faltado una parte del ciclo, en forma de emociones encontradas, melancolía, astenia o depresión…

O puede que alcancemos a recargar pilas con el sol del verano y que lleguemos al otoño y luego…

¿Hasta cuándo conseguirá nuestro sistema seguir reparando los daños y el desgaste, compensando, desplazando síntomas, sin recibir la atención y el descanso que necesita?

También podemos escuchar el susurro. Excavar una madriguera/trinchera en el ritmo social dela rentabilidad, la productividad y el cortoplacismo, resguardarnos en ella y darnos la oportunidad de ir hacia dentro, de confiar en la sabiduría que nos habita y dejar que nos cuide, nos repare, nos muestre la vida que ha pasado por nosotr@s durante este último ciclo, y nos ha ayude a procesar e integrar lo vivido.

Podemos permitirnos mirar a la muerte y aceptarla como parte de la vida, aguardando sembrada en cada una de nuestras células. Dar lugar a los duelos, pequeños y grandes, inevitables.

Podemos ser nuestro propio humus, abono, y sembrarnos en él, ser semilla de nosotr@s mism@s.

En la medida en que queramos, podamos y nos dejen. Es un momento propicio para una pausa fértil.

Y sí, quizá con nuestras responsabilidades y compromisos no es posible para todo el mundo retirarse a una madriguera o una cabaña de troncos en la montaña… Pero puede cumplir una función similar darnos momentos de pausa y estar hacia dentro: unos minutos de meditación, una clase de yoga, una lectura tranquila.

O simplemente no hacer nada un minuto. Cerrar los ojos uno segundos, mientras escuchas tu respiración… Escuchar una música escogida. Tomar una infusión o un café.

Cada cuál sabemos cosas grandes o pequeñas, accesibles o complicadas que podemos desplegar para descansar sobre ellas y renovarnos.

La decisión es nuestra. Como la vida.

¿Qué vas a hacer con la tuya?

Que seas feliz.

Nadanta.

PD. Si tu decisión es ir hacia dentro, reconectar, confiar en la sabiduría que te habita… ¿Quieres que te acompañe en ésa búsqueda? ¿Quieres crear tu propio camino?

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